La mayoría de los emprendedores, al iniciar un negocio, optan por crear una empresa. Ya sea por inercia o por la inseguridad que nos genera lo desconocido, el caso es que pocas personas se plantean seriamente la compra de una empresa o negocio a la hora de emprender.

A pesar de los trámites burocráticos a los que hay que hacer frente para crear una empresa en España, que pueden acabar con la paciencia de más de uno, y aunque el 80% de las nuevas empresas fracasen en menos de 5 años, tendemos a pensar que iniciar una actividad con una empresa limpia de polvo y paja y forjada a nuestro gusto, es la mejor opción. Pero deberíamos tener en cuenta que si iniciamos una actividad desde cero tardaremos un tiempo y consumiremos mucho esfuerzo en lograr que sea competitiva, si es que finalmente lo conseguimos. Para una persona joven puede tener sentido, pero actualmente hay muchos directivos con experiencia empresarial que quieren dar un salto en su carrera comenzando con una empresa propia. Para ellos, recorrer el camino del emprendimiento desde su inicio les puede resultar difícil y pesado.

 

Por qué comprar una empresa en traspaso es una buena opción para emprender

Hoy en día existen muchas oportunidades de compra en el mercado, tanto de empresas familiares que no han sabido planificar su continuidad, como de empresas a las que la crisis les ha cogido con el paso cambiado, provocándoles falta de competitividad o situándoles en una posición financiera delicada, por lo que se ven forzadas a buscar un comprador.

No está de más, por tanto, que valoremos la posibilidad de adquirir una empresa en funcionamiento, y las ventajas que esto supone:

  • Normalmente es más barato y más rápido
  • Es más seguro, ya que estamos entrando en un negocio probado y con una trayectoria exitosa.
  • Se aprovecha el fondo de comercio, hay una marca establecida, un prestigio, un saber hacer y una experiencia de la compañía.
  • Permite valorar la viabilidad del proyecto ya que se conocen los ingresos y los gastos históricos. Será posible estudiar una estrategia empresarial para mejorar las cifras previas.
  • Existe de un capital humano con experiencia, formación y que conoce el negocio.
  • Se dispone de unos proveedores habituales con las ventajas (crédito, descuentos, servicios adicionales,…) que ello conlleva.
  • Existe una cartera de clientes fidelizados.
  • Permite tener un flujo de efectivo desde el principio al existir unos contratos en curso y unas ventas recurrentes.

Aspectos a tener en cuenta en la compra de una empresa en funcionamiento

Sin embargo, para decidirse a emprender con una compra hay que tener claro previamente varios puntos y adoptar una serie de precauciones:

  • Tenemos que establecer nuestros objetivos como emprendedor y saber lo que queremos: en qué sector o industria me encuentro cómodo, qué tipo de negocio me gusta, cómo voy a gestionarlo y cuáles son mis objetivos.
  • Una vez nos decidamos por un negocio concreto, hay que entender la empresa, sus debilidades y fortalezas. Analizar su historia. Estudiar su modelo de negocio, su posición competitiva y el potencial del mercado al que se dirige.
  • Hay que saber por qué el propietario actual vende el negocio. Si es debido a problemas de la propia empresa debemos valorar si vamos a saber hacerles frente.
  • Se debe hacer un análisis concienzudo de la empresa para valorar su viabilidad. Si es preciso habrá que buscar asesoramiento profesional para temas financieros, fiscales, jurídicos, laborales, etc., que nos ayuden a poner en valor la empresa. Esto nos da también argumentos a la hora de la negociación.
  • Debemos diseñar un plan de transición, asegurándonos que tenemos la financiación necesaria tanto para la compra como para realizar los ajustes que consideremos necesarios al iniciar nuestra gestión, y pactando con el vendedor un periodo de convivencia que de tranquilidad y seguridad a los clientes y que ayude a mantener la parte del fondo de comercio que pueda estar ligada más a la persona que a la propia empresa.

 

Por tanto, ante determinados supuestos y tomando las debidas precauciones, la compra de una empresa puede ser la fórmula más acertada para afrontar la aventura de poner en marcha nuestro propio negocio. Al menos valorémoslo como una alternativa.