He querido comenzar con letra de tango, aunque no sean veinte.

Y me pregunto si de verdad no son nada, y creo que en este caso visto lo visto y vivido lo vivido, la letra no nos acompaña. Digo «lo visto» porque echando un vistazo a las estadísticas de mortandad de la empresa española, solo un 10 % de los que comenzaron en aquel momento su aventura empresarial están vivos. Es cruel hasta pensarlo.

Y por lo vivido; sin duda que no ha sido nada fácil. Hemos transitado por la mayor crisis económica de este país, la sufrida en el 2008 y de la cual uno tiene el pensamiento y cierto conocimiento de que no acabamos de salir de ella. Al menos, el entorno empresarial, social y económico, nunca fue el mismo que antes de la misma.

Ya recientemente, la pandemia y a continuación, la guerra de Ucrania, que está poniendo los cimientos de la economía boca arriba y marcando un futuro incierto en todos los sentidos.

Claro, estos son los factores externos. Aquellos que no podemos evitar, como mucho manejar de la situación de la forma mas acertada.

En estos quince años también hemos tenido que convivir con los errores propios, los internos.

Las decisiones equivo cadas, los proyectos errados, y todas estas variables que hay que vivir en el día a día, en la complicada vida y gestión de una empresa.Hace unos días les comentaba a mis compañeros y asociados de nuestra marca, que este cumpleaños, daba que pensar. Y comencé a intentar razonar los porqués de llegar hasta aquí.

Y mi primer pensamiento o conclusión fue que el mercado nos había respetado, no nos expulsó del sistema. A pesar de las circunstancias comentadas. Por lo que no lo habíamos hecho tan mal, o quizás incluso lo hicimos bien. Sin duda, no es fácil estar en ese 10 % de supervivientes.

En ocasiones por mi carácter crítico y emprendedor, me cuesta halagar, especialmente aquello que depende de mi, al menos en una parte de cierta importancia, como es el liderazgo y la tomas de decisión que llevan consigo el mismo. Sinceramente, nunca pensé que este matrimonio iba a durar tantos años, ya que uno se siente mas cómodo emprendiendo que gestionando. Me pregunto si quizás en la madurez, el emprendedor pasa a la faceta de empresario. O puede que este fuera el proyecto de mi vida y me exigiese este gran paso. No lo sé, pero sigo en el.

Lo importante más allá de las razones propias, es que quince años después, Inverpoint, continua en el mercado y, más vivo que nunca.
Nos sentimos con la misma ilusión del primer día, pero sumándole experiencia y solidez.  Entrando en una nueva etapa, con nuevos retos. Entre otros; la completa digitalización de la marca y un ambicioso plan de expansión.

Pero no quiero despedirme sin los agradecimientos debidos.
Quiero dar las gracias a todos los que han hecho posible esta realidad, especialmente a los actuales asociados de la marca. Sin ellos esto no seria posible.

A los que estuvieron y  aportaron su trabajo y esfuerzo. También a los que no aportaron, porque también aprendimos de ellos.

A nuestros proveedores, colaboradores, personal interno.

Y dejo para el final y con el máximo agradecimiento a nuestros clientes, ellos son la verdadera razón de nuestra existencia.

 

¡Vamos a por los siguientes 15 años!