Después de casi 9 meses, el Gobierno Argentino llegó a un arreglo con los principales acreedores privados. Esta novedad en relación a la deuda externa no generaría un impacto trascendental, pero sí hay coincidencia que puede llevar tranquilidad.

Los especialistas económicos aseguran que una de las consecuencias inmediatas del arreglo con los fondos de inversión podría ser la reducción de la brecha cambiaria. Una situación que ha ido empeorando en los últimos meses dejando un tipo de cambio comercial en torno de $70 y el tipo de cambio financiero en casi $120.

Lo que fue un factor que incentivó el retaceo de exportaciones y el adelanto de importaciones.

También consideran que el acuerdo con los acreedores internacionales permitirá reducir expectativas de inflación para los próximos meses porque habrá un mayor flujo de ingreso de divisas al país y menor expectativa de devaluación. Este es uno de los puntos que mayor daño genera en la economía nacional. Actualmente la Argentina no puede tener acceso al mercado de capitales internacionales para acceder al financiamiento, por lo que la única forma que tiene el país para financiar el déficit fiscal es a través de la emisión.

La reducción del riesgo país –debido al repunte en el precio de los bonos – es otro de los factores importantes para la economía. La mayor certidumbre financiera permite reducir la tasa de interés que pagan las empresas para conseguir financiamiento.

Inversiones extranjeras

Sin embargo, Argentina viene sesgada desde hace varias décadas, principalmente por su falta de certidumbre/credibilidad y la ausencia de un verdadero plan de crecimiento estructural, condiciones sine quan on al momento de buscar inversores que se atrevan a probar suerte en Argentina y no en otros países.

Una vez más los desafíos son enormes, por nuestro historial económico/político y por una actualidad única en el mundo entero, signada por la pandemia del coronavirus Covid19, y que en Argentina sólo ha agravado a un más la situación.

Por lo pronto, desde el sector privado nos queda seguir esforzándonos, cada uno desde su lugar, para hacer que la rueda siga girando y los procesos de crecimiento económico se den lo más rápido posible.