Cuánto vale tu empresa y cuánto valor estás perdiendo sin saberlo.

Por Bárbara Piaggio | CEO Inverpoint Argentina

El próximo 5 de noviembre voy a participar como conferencista en Converge, el Foro Económico de Santa Fe, donde compartiré una mirada sobre la valoración de empresas y aquellos factores que muchas veces pasan inadvertidos, pero que pueden determinar cuánto está dispuesto a pagar un inversor por un negocio.

Quiero anticiparles una de las reflexiones que desarrollaré durante mi presentación, comenzando con una pregunta:

¿Dos empresas que facturan lo mismo y tienen la misma rentabilidad necesariamente valen lo mismo?

La respuesta es no. Y entender por qué puede cambiar la manera en que un empresario observa su propio negocio.

La fricción: un enemigo silencioso del valor empresarial

Existe un concepto que pocas veces asociamos con la valoración de empresas: la fricción.

La fricción es todo aquello que genera dificultades innecesarias en el funcionamiento de una organización. Procesos desordenados, decisiones concentradas en una sola persona, información dispersa o estructuras que dependen excesivamente de sus propietarios.

Imaginemos dos empresas del mismo sector. Ambas facturan cinco millones de dólares anuales y generan un millón de dólares de rentabilidad operativa.

En la primera, el dueño debe autorizar prácticamente todas las decisiones, los procesos no están documentados y gran parte de la información depende de unas pocas personas.

En la segunda, existe un equipo de gestión autónomo, responsabilidades definidas, información organizada y procesos que permiten sostener el crecimiento sin depender permanentemente de su fundador.

¿Por cuál de las dos estaría dispuesto a pagar más un inversor?

Probablemente por la segunda.

Porque quien compra una empresa no adquiere solamente sus resultados actuales. También está invirtiendo en su capacidad de seguir generándolos en el futuro, con menores riesgos y mayores posibilidades de crecimiento.

Una empresa rentable no siempre es una empresa preparada para venderse

En Inverpoint Argentina trabajamos sobre una premisa fundamental: el valor de una empresa no está determinado únicamente por sus activos o sus ganancias, sino también por su capacidad de sostener y proyectar esos resultados en el tiempo.

Cuando analizamos una compañía, evaluamos su desempeño económico, sus activos, su posicionamiento, sus ventajas competitivas y su potencial de crecimiento. Pero también identificamos aquellos riesgos y dependencias que pueden disminuir su atractivo frente a un comprador.

Muchas veces encontramos empresas extraordinarias, construidas durante décadas de esfuerzo, cuyo verdadero potencial no se refleja completamente en su valoración.

Y esto no necesariamente sucede porque el negocio sea malo, sino porque existen aspectos de su organización que generan incertidumbre.

Cuanto mayor es la incertidumbre para un inversor, mayor puede ser el descuento que aplique al valor de la empresa.

Conocer el valor para poder multiplicarlo

Hay algo que considero especialmente importante transmitir: no hace falta estar pensando en vender una empresa para comenzar a trabajar sobre su valor.

Profesionalizar la gestión, ordenar los procesos, reducir dependencias, identificar contingencias y fortalecer los equipos son decisiones que mejoran cualquier organización.

Una valoración profesional permite conocer dónde estamos parados, identificar fortalezas y descubrir qué aspectos debemos mejorar para incrementar el valor del negocio.

Porque vender una empresa puede ser una decisión futura, pero construir valor debería ser una decisión presente.

Después de más de 25 años vinculada al mundo empresarial, estoy convencida de que uno de los mayores desafíos de quienes dirigimos organizaciones es lograr que aquello que construimos pueda crecer y trascendernos.

Y hay una reflexión que me gustaría dejarles:

Muchas veces los empresarios dedicamos toda nuestra vida a construir una empresa, pero muy poco tiempo a descubrir cuánto vale realmente lo que construimos.

El próximo 5 de noviembre, en Converge, vamos a profundizar sobre estos conceptos y sobre cómo transformar una empresa rentable en una organización más sólida, atractiva y valiosa.

Porque el verdadero desafío no es solamente generar ganancias.

Es construir una empresa que genere valor, que pueda crecer y que sea capaz de trascendernos.

 

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